
Hoy el voluntariado está viviendo una etapa de inestabilidad originada por la falta de compromiso social. Esta falta de compromiso de las generaciones venideras está originando un concepto de voluntariado muy específico en el que se ha roto el proceso de continuidad. La inquietud por prestar un servicio voluntario parece estar cubierta con unos meses de esfuerzo, sin embargo este mundo necesita una continuidad temporal para poder trabajar. Esta falta de dedicación tiene uno de sus orígenes en la educación. En este punto hacemos hincapié en la educación como piedra angular de la sociedad en la que vivimos.
En este sentido hay una enorme carencia educativa en los valores de compromiso, solidaridad y generosidad que hacen de nuestra sociedad un colectivo egoísta donde sólo se concibe el trabajo remunerado. Sin embargo, la escasa participación voluntaria no se debe únicamente a este factor sino también a la falta de información disponible. Es decir, es el Gobierno y las propias ONGS las que presentan una carencia comunicativa con la que captar nuevos voluntarios. Es necesario por tanto un proceso de sensibilización ciudadana con la que hacer frente a la demanda existente. Son muchos los individuos que muestran cierta inquietud por el voluntariado, pero muchas veces no saben dónde dirigirse ni a quién dirigirse.
Además a la hora de poner en marcha programas de consolidación y fidelización se cae en el error de tratar al voluntario como especie de mano de obra barata. Sin embargo, la mayoría de veces, se trata de grandes profesionales sometidos a duros procesos formativos para desempeñar su labor. No sólo desde dentro de las propias organizaciones sino también respaldados con titulaciones universitarias o master en la materia. En este sentido se muestra cierta ingenuidad en los que se atreven a criticar el voluntariado o a considerarlo perdida de tiempo. En definitiva es necesario.
Firmado: Vlt Voluntarios